A la hora de reformar una vivienda, la elección del tipo de puerta es una decisión que va más allá de lo estético. Las puertas cumplen una función clave en la distribución, privacidad y aprovechamiento del espacio. En este artículo te ayudamos a comparar dos de las opciones más habituales en reformas: las puertas correderas y las abatibles. ¿Cuál te conviene más? Dependerá del espacio disponible, del tipo de estancia y de tus prioridades en confort y diseño.
¿Qué es una puerta corredera y qué ventajas ofrece?
Las puertas correderas son aquellas que se abren lateralmente, ya sea deslizándose por fuera del tabique o quedando embutidas dentro del mismo. Son una solución práctica y estética cada vez más popular en viviendas modernas.
Ventajas principales
1. Ahorro de espacio:
Son ideales en pisos pequeños o estancias con distribución ajustada, ya que no requieren radio de apertura. Esto las convierte en una excelente opción para reformas donde cada metro cuenta, como las que detallamos en el artículo sobre ideas para reformar un piso pequeño.
2. Mayor fluidez visual:
Si se instalan embutidas en el muro, generan una transición suave entre espacios, sin interrupciones visuales ni puertas abiertas que obstaculicen el paso.
3. Accesibilidad mejorada:
Facilitan el paso a personas con movilidad reducida o en silla de ruedas, al eliminar el obstáculo que representa una puerta abierta.
4. Posibilidad de puertas dobles:
En salones o zonas de paso amplio, las correderas dobles permiten separar y unir estancias según se necesite.
Inconvenientes
Menor aislamiento acústico y térmico que las abatibles, especialmente si el sistema corredero es exterior (no empotrado).
Instalación más compleja y costosa si se opta por sistemas empotrados, ya que implica abrir o rehacer parte del tabique.
Limitaciones estéticas o técnicas si el tabique tiene instalaciones eléctricas, lo que puede requerir adaptar el diseño del espacio o asumir un sobrecoste.
¿Qué aporta una puerta abatible?
La puerta abatible, también conocida como de apertura batiente o convencional, es la más común. Gira sobre bisagras y necesita un espacio libre para abrirse hacia un lado.
Ventajas principales
1. Mayor capacidad de aislamiento:
Tanto en sonido como en temperatura, son más herméticas, lo que las hace ideales para dormitorios, baños o estancias donde se requiere privacidad y confort acústico.
2. Instalación sencilla y económica:
No requiere obras de albañilería ni sistemas especiales. Es más rápida de colocar, lo que abarata la reforma.
3. Compatibilidad con cualquier tipo de tabique:
A diferencia de las correderas empotradas, no exige muros huecos ni trabajos adicionales.
4. Mayor variedad de diseños y materiales:
Desde puertas macizas hasta modelos con cristales, lacadas, de madera natural o DM, es la opción más versátil y económica en gama media.
Inconvenientes
Requieren espacio de giro, lo que puede restar metros útiles en estancias pequeñas.
Puede entorpecer la circulación, sobre todo en zonas de paso estrechas o si la puerta abre hacia una zona de mobiliario.
¿Qué tipo de puerta conviene según la estancia?
Cada habitación tiene necesidades específicas, por lo que conviene adaptar la elección al uso del espacio:
Baños y aseos: si son pequeños, la corredera puede ser ideal. Sin embargo, asegúrate de que haya buena estanqueidad. También puedes echarle un vistazo al artículo que hicimos de claves para reformar un baño o aseo sin ventana, donde el aprovechamiento del espacio es clave.
Dormitorios: si priorizas el descanso, la puerta abatible ofrece mejor aislamiento. No obstante, si el espacio es ajustado, una corredera puede permitir mejor distribución del mobiliario.
Cocinas: la corredera puede separar la cocina sin aislarla completamente. Esto es especialmente útil si estás dudando entre una cocina abierta VS cerrada.
Salones: en espacios abiertos, una puerta corredera de cristal puede actuar como divisor funcional sin perder luz natural, una solución intermedia muy útil si no quieres, de lo que ya hablamos en nuestro artículo de ¿conviene tirar tabiques? Pros y contras de abrir espacios.
¿Y en términos de precio?
Puertas abatibles: desde 80 € las más básicas hasta 400 € o más las de diseño o macizas.
Puertas correderas exteriores (vistos): entre 150 € y 500 € según material y herrajes.
Puertas correderas empotradas: desde 300 € en adelante, dependiendo de si hay que hacer el tabique nuevo o si se integra en una reforma mayor.
A estos precios se deben sumar los costes de instalación, que pueden aumentar si hay que modificar paredes o instalaciones previas. En caso de duda, infórmate sobre qué mirar en un presupuesto de reforma: claves para entenderlo y evitar así sobrecostes inesperados.
¿Qué licencia necesito para cambiar puertas?
En la mayoría de los casos, sustituir una puerta interior no requiere licencia de obra. Sin embargo, si vas a hacer un tabique nuevo o modificar uno existente para instalar una corredera empotrada, puede considerarse obra menor. En ese caso, conviene revisar la guía para solicitar la licencia de obra menor y mayor.
Conclusión: corredera o abatible, ¿cuál elegir?
No hay una respuesta única. La elección entre puerta corredera y abatible depende de varios factores: el espacio disponible, el nivel de aislamiento deseado, el presupuesto y el tipo de reforma que estás realizando. A veces, incluso puede combinarse ambas opciones según las estancias.
Si estás en plena reforma o pensando en reorganizar tu vivienda, puedes buscar profesionales que te asesoren sobre qué sistema se adapta mejor a tu hogar a través de nuestro directorio.